Las joyas de Cleopatra

 

Las Joyas de Cleopatra – Ciertamente Cleopatra ha sido una de las mujeres más importantes de la antigüedad, quién se hizo conocida sobre todo por sus relaciones con el emperador romano Julio Cesar y posteriormente con el general romano Marco Antonio. Pero estas historias tumultuosas entre pasión y poder podéis leerlas en todas las obras históricas dedicadas al argumento. Se trata de las joyas de Cleopatra de las que quisiera hablaros hoy.

Joyas, oro y piedras preciosas, entre el lujo y la lujuria

Los romanos, particularmente Augusto (hijo adoptivo de Julio Cesar y emperador romano), han intentado de empañar la reputación de Cleopatra con numerosas leyendas. La historia está escrita, como es sabido, por los vencedores… y Cleopatra viene citada muy asiduamente como una mujer que usaba sus encantos amorosos para persuadir a los generales romanos de desistir de sus propósitos, incluso para transformarlos en enemigos de la patria, como fue el caso de Marco Antonio, según los escritos de Flavius Josefo en el primer siglo.

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¡Esto nos fascina aún más ya que nos hubiera gustado conocer y juzgar su belleza! ¿Hasta qué punto la belleza, el carácter y la elocuencia de una mujer pueden hacer sucumbir a hombres, políticos y militares, entre los más poderosos del mundo?

Nacida de sangre noble, Cleopatra pertenecía a la dinastía de los Lagides. O sea de los macedonios que reinaban en Egipto a partir de la muerte del célebre Alejandro Magno en el siglo IV antes de Cristo. Cleopatra, a pesar del cuestionamiento de los orígenes maternos, vivió toda su vida en el lujo de las ofrendas, las riquezas del reino y los botines de guerra.

Las joyas del pulso de Cleopatra

Desde el reino de Cleopatra las joyas en forma de serpiente han sido llevadas en el pulso de las mujeres. Originarias de la época helenística los brazaletes con forma de serpiente, símbolo de fecundidad y de inmortalidad, fueron universalmente reconocidos en la antigüedad. Estas joyas fueron rápidamente propagadas en la era agustina en recuerdo de la fastuosidad y el refinamiento de la vida oriental encarnada por la figura de Cleopatra.

En el antiguo Egipto el símbolo de la serpiente era ligado al culto del dios Isis y además hacía referencia al uraeus protector de los faraones. La historia no lo especifica claramente, pero eventualmente se lo podría concebir además como un homenaje discreto a la mas bella mujer del mundo: Cleopatra, la última reina de Egipto, que murió a causa de la mordedura de una serpiente.

Las joyas de culto de Cleopatra

La reina Cleopatra es la única políglota de su dinastía y podía hablar la lengua egipcia. De la misma manera fue la única en osar reconectar las tradiciones de siglos del Egipto faraónico, las cuales habían estado descuidadas por parte de sus predecesores. Resultan de estas tradiciones una numerosa cantidad de objetos de culto y sobre todo de joyas con piedras preciosas tales como perlas, ágatas, conalinas, amatistas, cuarzos, nácar. Estos amuletos, muchas veces en forma de collares, eran vistos como potentes protectores de sus portadores y causantes de conseguir la gracia de las divinidades. Por otra parte esta es la razón por la cual muchas de estas joyas representaban divinidades o animales sagrados de la época.

En un registro un poco menos feliz, es necesario saber que muchas de estas joyas sublimes en metales preciosos y con abundantes piedras preciosas han tenido una utilización puramente funeraria. Estos amuletos, en forma de collares, anillos y pendientes permitían testimoniar, a la hora de llegar al umbral del mas allá, la creencia de sus propietarios en una vida después de la muerte.

Otros ritos egipcios más precisos decían que estos amuletos permitían unirse al mundo de los muertos repeliendo a las fuerzas del mal.

Por ejemplo, se han encontrado collares funerarios en oro con incrustaciones de lapislázuli y ágata cuyos cierres representan a Horus. Una utilización ritual está explicada en el libro de los muertos: llevando este collar el difunto se convierte él mismo en sol, cuya aparición al alba implica la resurrección.

Hablando de culto es muy posible que el nombre “alabastro” (sulfato de calcio hidratado) venga del antiguo egipcio “a-labaste” que designa los objetos en piedra blanca como los platos y fuentes usados para el culto de Bastet (deidad de la alegría del hogar, el calor del sol y la maternidad)

Las piedras preciosas preferidas en la joyas de Cleopatra 

Esmeraldas de Cleopatra

Hace más de 3000 años que la esmeralda era extraída de suelo egipcio. Cerca del mar Rojo se encuentran minas que han sido de enorme importancia para el antiguo Egipto: Djebel Sik y Djebel Zabarah en Egipto alto.

La dinastía a la que pertenece Cleopatra se apropió velozmente de estas minas de esmeraldas luego de la conquista de Egipto por parte del macedonio Alejandro Magno. Las llamadas “minas de Cleopatra” están ocultas por templos que protegen la entrada. Hoy se las puede visitar en el Parque Nacional Wadi el Gemal.

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Pendientes en oro con esmeralda

¡Uno se imagina fácilmente una mujer poderosa llevando una suntuosa joya con esmeraldas! Una piedra preciosa a la altura de una reina de su envergadura, con un carácter bien marcado.

Lapislázuli de Egipto

El lapislázuli ha sido usado por los egipcios cotidianamente gracias a un polvo obtenido de la piedra. Ellos fueron capaces de obtener así un sublime color azul usado tanto para pinturas como para maquillaje, delineando el ojo y acentuando así la mirada. Con este mismo polvo se realizaban pociones y medicamentos para curar ciertos males. El lapislázuli era además conocido por los egipcios para decorar objetos importantes como las tumbas, los jarrones y las máscaras funerarias. Ejemplo perfecto es la máscara mortuoria de Tutankamón.

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Máscara mortuoria de Tutankamón en oro y con piedras preciosas

Muchísimas alhajas egipcias han sido confeccionadas con lapislázuli, y aunque la historia no lo especifica, no es difícil imaginar las joyas de Cleopatra y a ella luciéndose con sus bellos collares de perlas azules de Lapislázuli: una gema que sigue en vigencia a través del tiempo y la historia.